Ubicada en Australia, en el estado de Victoria, Melbourne fue elegida siete veces consecutivas la mejor ciudad del mundo para vivir por The Economist Intelligence Unit (sí, has leído bien, siete veces de manera ininterrumpida). Es que en Melbourne todo funciona bien: salud, educación, seguridad y transporte. Su desarrollo ha sido siempre sustentable y la calidad de vida de su gente se encuentra en los niveles más altos, lo que a su vez, deviene en índices bajísimos de pobreza. La ciudad alberga un  poco más de cuatro millones de habitantes y es reconocida mundialmente por ofrecer de todo: arte, deportes, playa, naturaleza y exquisita variedad gastronómica. Dueña de una intensa vida cultural, en Melbourne se respira arte por todos lados.

Con más de 2,000 eventos y festivales al año, las actividades artísticas y culturales nutren los museos, teatros y calles. El Museo de Melbourne, el Palacio Real de Exposiciones, el Arts Centre Melbourne (uno de los sitios reservados para las artes escénicas más importantes del mundo), entre otros, son sede de exposiciones y obras teatrales de primer nivel.  Festividades como el Moomba Festival y Festival Internacional de Comedia inundan la ciudad de gente y artistas. Entre otros atributos, Melbourne es considerada la capital mundial del arte callejero. Muros revestidos de grafitis tiñen la ciudad de colores vibrantes y diseños increíbles. Y cuando pareciera que la agenda de la ciudad está completa, los eventos deportivos aparecen en escena. El Abierto de Australia, Grand Prix de Fórmula 1, circuito de Moto GP, torneo internacional de golf... por mencionar solo algunos, atraen aficionados de todos los rincones del mundo. Pero aún hay más por conocer en Melbourne... su playa y naturaleza merecen capítulo especial.

St Kilda es la playa preferida por todos... ¡y no es para menos! Está situada en la bahía de  Port Phillip y se  puede llegar en tranvía. Constituye el símbolo por excelencia de la cultura bohemia con sus bares y boutiques de estilo retro. Su parque de atracciones abrió las puertas en 1912 y sigue vigente hoy más que nunca con su montaña rusa hecha de madera. Bares, restaurantes y pastelerías en la playa ofrecen una mixtura irresistible de sabores y precios que resulta obligatorio degustar.

Si de naturaleza hablamos, Melbourne es tierra de koalas y canguros que se dejan ver y fotografiar mientras dan una cálida bienvenida a sus visitantes. El color verde y todas sus gamas se reunieron en el Royal Botanic Garden, un parque de 38 hectáreas llenas de aire puro y calma. Un picnic en este lugar a orillas de un espejo de agua es el descanso perfecto para detenerse y recargar energías. En cambio, si la idea es tomar o comer algo en un bar, la gastronomía de Melbourne deleita a todo tipo de paladares.


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Esta es la ciudad que más cafés y restaurantes per cápita tiene en el mundo. Se ofrece comida china, tailandesa, malaya, japonesa, vietnamita, camboyana, italiana, mexicana, etc. En verano los tejados abren sus puertas para funcionar como bares, cines y restaurantes. La vista que ofrecen a toda la ciudad es única. Su gastronomía no es más que el reflejo de una ciudad cosmopolita que no deja de sorprendernos.

Por todo esto y más es que Melbourne continúa entre las ciudades preferidas para vivir. Su lema (y secreto) es dividir el día en tres partes: ocho horas de trabajo, ocho horas de ocio y ocho horas de descanso. De esta manera nos contagia su estilo de vida ordenado y saludable que genera el equilibrio perfecto entre trabajo, entretenimiento y reposo.